El Amor maternal

Decía Bernard Shaw que la educación de los jóvenes era algo demasiado serio para que se pueda dejar en manos de los padres.
Es una salida de humor, pero profunda.
La maternidad ha sido considerada por los hombres y por las mujeres como una función de afectividad.
La seguridad afectiva que el niño necesita parte de la seguridad materna.
Es necesario que la madre sepa dar a su hijo la cantidad y calidad de amor necesario.
Hay que tener en cuenta que establecer buenas relaciones madrehijo desde el momento del nacimiento es fundamental para el futuro del niño.
La madre no sólo proporcionará al bebé los cuidados necesarios, sino que a través de ella, el niño podrá percibir el mundo que le rodea y construir una base sólida sobre la cual levantará su personalidad.
Desde el nacimiento y, sin duda alguna incluso antes, nada de lo que ha llegado al individuo queda en el olvido.
Estabilidad emocional.
Conviene que la madre se comporte con espontaneidad, naturalidad y confianza; es decir, tal como es, no como sería mejor.
Así pues una madre inestable dificultará la integración afectiva de su hijo y la adquisición de unos sentimientos y afectos sólidos.
En ocasiones cuando falta el amor conyugal, la mujer busca una compensación en el hijo, produciéndose una situación falsa.
Esta conducta puede ser perjudicial para el niño.
Hay que endurecerse…sin perder la ternura
Si bien la disciplina debe ser patrimonio de ambos progenitores, la madre por el hecho de pasar más tiempo con los hijos, debe establecer un esquema de valores que ordene las normas de conducta y las actividades de los niños.
Hay que tener en cuenta que la afectividad no debe provenir en exclusiva de la madre, ni la disciplina del padre, ambas funciones deben combinarse para desempeñar un papel conjunto: SER PADRES.

















May 14th, 2009 at 11:56 pm
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