Los cristianos de hoy

Después de terminar el “feriado de semana santa”, como se denomina ahora a la Semana Santa que en otros tiempos era la más importante de las fiestas del cristianismo (aunque no ha dejado de serlo desde el punto de visto religioso); digo en otros tiempos porque parece ser que en la actualidad a muchos de los mismos “cristianos” no les dice nada ésta celebración.
Da la impresión que conforme pasa el tiempo el mundo cristiano va perdiendo la alegría, el entusiasmo, la espiritualidad y el compromiso del primer momento, es decir, de aquellos tiempos en que la fe era conversión y no conveniencia, era decisión y no sólo una tradición sin compromiso, era darlo todo por el Reino y no como muchos “comerciantes de la fe” que exigen vivir como reyes a cambio de hablar del Reino – me refiero a algunos pastores y/o sacerdotes que exigen dinero (“ofrendas” o diezmos) por acercarte a Dios -, aquellos tiempos en que el ser pastor era una opción vocacional y no una acción profesional, tiempos en el que ser cristiano era vivir auténticamente lo que se creía y no como hoy que aplicamos lo que nos conviene y vivimos la fe sólo en el templo y al salir del mismo dejamos el membrete colgado en la puerta y olvidando fácilmente que la fe es vida y se la vive siempre y en todo lugar con actitudes concretas y coherentes.
Ya estamos en Pascua, en la alegría de la RESURRECCIÓN, pero aún se ve muchos rostros y por no decir en la mayoría, la imagen del dolor, de la muerte…, es triste pero los cristianos de hoy cada día más nos olvidamos de Jesús y su proyecto, lo que es más nos contentamos con decir que Jesús murió por nosotros. ¿eso es todo?.
Creo y estoy convencido que si Jesús volviera a nacer en esta época, y viviera en nuestra sociedad, quizá nos asombraríamos por sus milagros, pasaríamos la voz a todos, buscaríamos que nos ayude con nuestros enfermos, a sanar nuestras heridas, buscaríamos consuelo, etc. etc.
Pero también estoy completamente seguro que lo volveríamos a matar como sucedió en el pasado. Se preguntará ¿por qué?.
No se olvide que muchos de los que lo crucificaron vieron sus milagros y oyeron sus palabras, de la misma manera si hoy lo hiciera, sobretodo si su discurso atentara contra nuestros intereses, gritaríamos ¡crucifícalo!! Si sus palabras nos pidieran no estafar al creyente o al prójimo y tratarlo como hermano diríamos con fuerza ¡crucifícalo!!!, si su presencia pone en peligro aquel negocio que sabemos que no es correcto realizarlo, o a aquella relación amorosa o afectiva que más que amor huele a adulterio, infidelidad, promiscuidad, seguro que buscaríamos la forma de quitarlo de en medio y gritaríamos con fuerza ¡Crucifícalo!!!.
Tantas y tantas otras “cositas” mas que sabemos que pasan en nuestra vida y que nos hemos acomodado a ellas y no es fácil dejarlas y nos resulta mejor pagarlas con pequeños actos de devoción, ciertas limosnas que tranquilizan la conciencia pero no limpia el espíritu ni dignifican la vida.
Los cristianos de hoy necesitamos renovarnos, aceptar a Jesucristo no por interés ni por tradición, sino más bien como acto de amor, entrega generosa y sobretodo aceptar el proyecto de vida que Él nos ofrece como una oportunidad para realizarnos y vivir nuestra humanidad en forma plena.
Ser cristiano es buscar la unidad y fomentar la paz, construir un mundo más humanizado pero iniciando desde la familia de la cual somos parte.
Los cristianos de hoy estamos llamados a poner nuestra confianza en Dios y no en el dinero, y mucho menos en intereses egoístas que dejan de lado en bien común.
Los cristianos de hoy tenemos la obligación de llevar el evangelio con palabra y testimonio, fortaleciendo nuestra misión con la fuerza de la oración y la participación en los sacramentos.
Recuerde que ahora no esta Pedro, ni Pablo, ni Juan ni ningún otro apóstol, está usted estoy yo estamos todos los que nos llamamos ser sus seguidores y Jesús cuenta con nosotros para seguir construyendo el Reino aquí y ahora.
Los cristianos de hoy debemos vibrar de alegría y realmente vivir lo que predicamos, no sólo es creer en Dios sino también creerle y hacer parte de nuestra vida lo que Él nos pide.
Y no se le olvide que la riqueza que se le ofrece no es ni oro ni plata sino la abundante Gracia de Dios.
Todo es gratis en el amor de Dios. Y su entrega tiene que ser desinteresada. No hagamos del culto o de las liturgias instrumentos para lucrarnos o hacer fortuna; lo que anunciamos no tiene precio y el dinero no lo puede comprar.
Abramos el corazón a Jesús Resucitado y dejemos que sea Él quien guíe nuestro caminar en este mundo tan agitado y nos ayude a vivir el cristianismo no solo como una religión sino como un estilo de vida en el que encontramos nuestra realización personal.
¿Está dispuesto a seguir en éste caminar no sólo desde la religiosidad popular sino también desde un compromiso verdadero convencido y convertido? ¿cuál es su respuesta?
Chimarro Ramírez jochti@hotmail.com

















Muy ciertas estas reflexiones, a mi tambien me indigna que la gente se desespere por festejar como locos algo que deberia ser intimo y contemplativo. En Argentina, la gente aprovecha el ‘fin de semana largo’ de Pascua para tomarse vacaciones, lo paradojico es que conozco gente que ha ido en auto en largas colas hacia la playa, ha tenido accidentes y ha perdido la vida en ese estupido afan de ‘aprovechar’ el feriado, en lugar de haberse quedado en su casa o en la iglesia a meditar en el mensaje del ‘feriado’. Lo siento por sus familias, pero alguna gente se busca lo que le pasa.
hola quiero personas cristianas que crean en Dios y que sean amigos mios tener amistades mi correo es luddygenesis@hotmail.com