Inteligencia espiritual

La inteligencia espiritual puede manifestarse a través de distintas actitudes y expresiones como la esperanza, el saber perdonar, la fe o la humildad.

El ser humano cuenta con diferentes tipos de inteligencia.

Una de ellas es la que tiene que ver con la esencia mística que todos llevamos dentro, la cual cuenta con diversas habilidades que nos permitirán tener una perspectiva más elevada de nuestras vidas y de lo que nos rodea.

De hecho una de las principales virtudes de trabajar la inteligencia espiritual es la de encontrarle un sentido a la vida, ya que el ser humano es capaz de transfigurar el sufrimiento en logros.

Se ha hecho poco énfasis en la necesidad de liberar nuestros sentimientos y sus consecuencias para el avance espiritual.

Lo cierto es que sin un trabajo sobre el centro emocional, es casi imposible avanzar espiritualmente. En realidad se debe trabajar simultáneamente nuestra conducta y nuestro interior para poder crear un sustrato fértil para el desarrollo espiritual.

Definamos primeramente… la palabra “espiritual”. La búsqueda de la felicidad es la tendencia más natural que existe, lo importante es la forma en la que se busca dicha felicidad.

Cuando esta búsqueda se pretende por medio de substancias estimulantes (licor, drogas, cigarrillos, sexo, etc.) o mediante conductas de manipulación y persuasión, únicamente en aras de nuestra egoísta y burda complacencia de los sentidos sin ningún interés en las personas, convenimos en que esta persona está viviendo de una manera “Materialista”.

Cuando la búsqueda de la felicidad es a través de juicios, actitudes y conductas basadas en valores superiores como: el conocimiento, la compasión, la cooperación y el servicio, convenimos que la persona está viviendo de una manera “Espiritual”.

OBSTÁCULOS EN EL PROGRESO ESPIRITUAL:

El obstáculo de la apatía:

Apatía en cuanto a la búsqueda del conocimiento y a la actitud de servicio. Surge como como un desgaste prolongado a no poder salirnos con la nuestra.

El obstáculo de la hipocresía:

La incapacidad de observarnos a nosotros mismos, tiene como causa principal el dolor de revivir los sentimientos provocados por la incesante persecución y las numerosas experiencias negativas a lo largo de la vida. Entonces preferimos usar como mecanismo de defensa, mirar hacia afuera, porque si miramos hacia adentro es muy doloroso.

Surge así la conducta de constante Extroversión: me refugiaré en los “otros”, llamaré su atención, ganaré su aprobación. “Miraré la paja en el ojo ajeno sin mirar la viga en el propio”… De esta manera no resolvemos nada, solo reforzamos los problemas existentes.

Aceptación Ciega:

Cuando ingresamos a instituciones o comunidades de cualquier tipo (laica, espiritual o religiosa) generalmente lo hacemos para resarcirnos de nuestra baja autoestima, originada por la desconexión con nosotros mismos, y pensamos encontrar la ansiada aprobación.

Entonces empezamos a aceptar todo lo que nos dicen, y al no haber un estudio serio y filosófico de las metas y objetivos de la institución o comunidad, surge el fanatismo y el sectarismo.

El obstáculo de la ignorancia:

Muchas personas no buscan desarrollarse espiritualmente por la ignorancia en relación al resultado que se obtiene en dicha búsqueda, ellos piensan que si dejan su arraigada vida material por un camino espiritual desaparece el placer o la felicidad, cuando en realidad es todo lo contrario: El desarrollo espiritual significa felicidad y placer auténticos, que aumentan gradualmente y que nunca descienden…

El que logra experimentar esto se ríe de las migajas de placer que se extraen después de incontables esfuerzos dentro de la plataforma material.

BENEFICIOS DE DESARROLLAR LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL:

• En el plano personal: Permite la comprensión y aceptación de sí mismo como una persona con significado y con una misión definida por la comprensión del entorno social, conectándose con las carencias y fortalezas personales. Una persona que suele experimentar una baja autoestima, exceso de confianza, falta de comprensión, celos, envidia, incapacidad de mantener relaciones interpersonales cercanas.. demuestra que su vida carece de trabajo espiritual. (Milic).

• Congruencia Mente-Cuerpo-Espíritu: Cuando somos capaces de reconocer que hay una dimensión espiritual en nuestra inteligencia, podremos solucionar problemas de una manera diferente, y esto nos permitirá comportarnos de una manera virtuosa, respetándonos a nosotros mismos, y por consiguiente nos sentiremos seres integrales y podremos experimentar la plenitud del amor, la compasión, la bondad, la generosidad, la verdad, la justicia y la amistad.

Nancy Brito Cárdenas. Psicóloga Clínica. Centro de Medicina Estética Integral: San Vicente de Paúl e Inmaculada. (Urb. La Carolina) Telf.: 2983546 – 098214202


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