¿ Cómo vivir la Semana Santa ?

Hermenegildo Torres A. Obispo Auxiliar de Machala

Para responder esta pregunta, primeramente habrá que referimos al significado de la Semana Santa.

Después de recordar y clarificar el sentido profundo de esta celebración po.demos reflexionar en la forma cómo debemos vivir el acontecimiento que encierra la Semana mayor.

El sentido de la Semana Santa

En la Semana Santa, especialmente los Cristianos Católicos celebramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Celebrar de modo consciente la Semana Santa es entonces celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte, de la Vida plena, total

Celebrar de modo consciente la Semana Santa es entonces celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte, de la Vida plena, total

La semana inicia con el domingo de Ramos, conocido como domingo de pasión.

En él se conmemora la entrada de Jesús a Jerusalén, donde luego tendrán lugar los acontecimientos mencionados.

El jueves nos traslada a la cena fraterna de despedida que Jesús tuvo y en la que tienen origen o especial relieve aspectos trascendentales de la vida cristiana como son: la fraternidad como mandato, la institución del sacerdocio y de la Eucaristía.

El viernes santo, por todos conocido, es el día de la muerte del Salvador; y, finalmente, el sábado en la noche, al amanecer el domingo (el primer día de la semana), ocurre la resurrección del Señor. E

sto es lo que de varias maneras se resalta en la Sagrada Escritura.

Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo para que nadie se condene sino que alcance la salvación. Cfr. Jn. 3,16. Jesús también dirá en el Evangelio que ha venido para que todos tengamos vida abundante.

Cfr. Jn 10,10. Siempre se habla que en la Biblia encontramos la historia de la salvación o liberación.

El libro del Éxodo nos narra la liberación del pueblo que fue sometido a la opresión. Estas referencias sólo son unos pocos ejemplos del proyecto de Dios que es la salvación.

Cuando se habla de liberación, vida eterna, proyecto salvífico o simplemente vida, estamos refiriéndonos al acontecimiento que celebramos en la Semana Mayor. A la vida o resurrección se llega a través de la pasión, de la cruz y de la muerte.

Estamos, por tanto, haciendo referencia al hecho más importante de la vida Cristiana, al hecho central. Con razón San Pablo hablando de la resurrección decía que si Jesucristo no hubiera resucitado, nuestra fe no tendría sentido. Cfr. ICor 15,14.

Es verdad que los cristianos católicos tenemos varias fiestas que celebrar, pero el hecho de la muerte y resurrección de Jesucristo es fundamental y todo lo demás depende de éste. En definitiva, estamos iniciando la celebración más importante.

Con razón se llama “Semana Santa”, “semana mayor”, tiempo santo, días grandes, tiempo de gracia, etc.

Nuestra actitud

Celebrar de modo consciente la Semana Santa es entonces celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte, de la Vida plena, total; es decir, una vida que suponga paz, armonía, felicidad, justicia, verdad, respeto y no solamente la posibilidad de nacer, crecer y multiplicarse de cualquier modo.

En ese sentido, la Semana Santa nos invita a ser parte de las diferentes celebraciones que en todos los templos y capillas tenemos.

A Dios gracias en todas partes tenemos oportunidades para unimos en comunidad y celebrar la pasión, muerte y resurrecclon de Jesucristo o celebrar la vida como hemos dicho; pero también, y fundamentalmente, la semana mayor nos reta a hacer un alto y examinar con detenimiento esta VIDA en cada uno de nosotros, en cada familia, en nuestras comunidades y en la sociedad en general.

El preguntarnos si vivimos en plenitud, como es el proyecto de Dios, es indispensable porque las celebraciones en la Iglesia, y más en particular la Semana Santa, no son espacios para recordar el pasado, para mantener la memoria o resaltar hazañas de otros tiempos idos.

Se trata de una celebración y ello supone actualización. La semana santa es para celebrar la vida hoy, nuestra vida y la de toda persona.

Se trata de una tarea, de un ejercicio en el que nos debemos empeñar.

Dirigiendo la mirada a nuestro entorno, lamentablemente vamos a encontrar varias manifestaciones de muerte, de no – vida yeso debe ser materia de meditación y de compromisos concretos.

Valdría la pena reflexionar largos ratos y ver si realmente hay Vida en las personas.

Qué podemos decir de la pobreza extrema en la que viven muchas personas, de las injusticias y mentiras que ofenden, en la corrupción que hiere hondamente al ser humano, de las enemistades y odios, de la falta de respeto en todo sentido, de la carencia del sentido de la vida y de una larga lista de situaciones que son germen de muerte.

En consecuencia, celebrar la Semana Santa nos exige un compromiso con la vida.

Si nos contentamos con acudir a las diferentes celebraciones sin tocar para nada nuestra vida, ésta será una semana mayor de tantas que habremos tenido pero que no calan hondo en nuestro diario vivir. Vale recordar desde ya lo que escucharemos repetidamente en pascua, Jesucristo no es un Señor de muertos sino de vivos. Cfr. Mt 28,6. Finalmente permítanme hacer un llamado a los creyentes y a toda persona de buena voluntad.

La Semana Mayor que iniciamos no es una semana de vacaciones ni de paseos o giras. Debiera ser una jornada de reflexión, de meditación, de escucha atenta de la Palabra de Dios que nos presenta el proyecto de salvación. Interesante sería que crezcamos en la Fe, es decir, que tomemos conciencia mayor de nuestro compromiso cristiano.

El ambiente que nos proporciona esta celebración es propicio para que favorezcamos los momentos de silencio, de oración, de contemplación de cuánto Jesús ha hecho por todos, de unión familiar, de reposo.

Cada persona, cada familia y toda la sociedad necesitan de todo esto. Lo demás -paseos, visitas, diversiones- son buenas; pero, para todo esto hay otros momentos.


Deja un Comentario

XHTML: Puedes usar: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>