NAVIDAD: renace la esperanza

La Navidad ya tocó nuestras puertas pero aún debemos dejarla entrar en nuestros corazones, para que la esperanza de un mundo mejor renazca con el nacimiento de Jesús. Por ello, el adviento, es la preparación para vivir una navidad donde lo espiritual vence al mercantilismo.
La publicidad se encarga de recordarnos, desde finales de noviembre, que estamos en Navidad… para que compremos más y gastemos más.
Desde luego parece inevitable y hasta necesario hacer algunos gastos, porque las fiestas deben notarse también en la mesa; aunque aún hoy hay quien no puede poner muchas cosas más de las habituales en la suya, porque les falta hasta lo necesario.

Pero atender a las cosas materiales no es suficiente para vivir bien la Navidad.
Gracias a Dios, otro aspecto importante como son las reuniones familiares también es tradicional cuidarlas más estos días, con los que vienen de otros lugares a la casa paterna o ciudad de origen.
Se recuerdan acontecimientos entrañables, se habla de los ausentes, se estrechan los lazos de la sangre y de amistad que nunca deben debilitarse.
Pero la Navidad —aunque resulte obvio decirlo— es una fiesta cristiana… o le faltaría lo esencial, porque lo que estamos conmemorando es el nacimiento del Hijo de Dios.
La dimensión cristiana de la Navidad la vivimos, entre otras cosas, en la medida en que meditamos, —con «asombro», como adultos que se hacen «niños» por dentro, para imitarles en su inocencia y admiración ante el misterio— el nacimiento del Niño Dios.
No permitamos que María y José tengan que pasar de largo, porque no encuentren un lugar en nuestro corazón; cada uno verá lo que tiene que limpiar, para que la Luz de Belén llegue hasta el fondo de nuestra vida, y de la de otros muchos que están a nuestro alrededor, a los que podemos anunciarles con gozo, como hicieron los pastores, que ha nacido el Salvador.
ADVIENTO

No se puede determinar con exactitud cuando fue por primera vez introducida en la Iglesia la celebración del Adviento.
La preparación para la fiesta de la Navidad no debió ser anterior a la existencia de la misma fiesta, y de ésta no encontramos evidencia antes del final del siglo cuarto cuando, era celebrada en toda la Iglesia, por algunos el 25 de Diciembre, por otros el 6 de Enero.
Con el Adviento comienza el año eclesiástico en las Iglesias occidentales.
Durante este tiempo los creyentes son exhortados:
- A preparar dignamente a celebrar el aniversario de la venida del Señor al mundo como la encarnación del Dios de amor.
- De manera que sus almas sean moradas adecuadas al Redentor que viene a través de la Sagrada Comunión y de la gracia, y
- En consecuencia estén preparados para su venida final como juez, en la muerte y en el fin del mundo.
Empieza el tiempo litúrgico de Adviento.
Hoy -dice Dios- va a renacer la esperanza. Os voy a ofrecer signos. Levantad la cabeza para recuperar el ánimo. Perseverad y despertad …
Porque Dios hace señales a todos los hombres y mujeres tan necesitados de esperanza en medio del desencanto, las injusticias, las guerras y el sufrimiento.
Pero, si su atención está adormecida, ¿cómo pueden escuchar al Dios que habla? Si su corazón está cerrado, ¿cómo pueden amar al Dios que viene?
¡Atención! Dios hace señales.
El signo más grande de Dios es Jesucristo. Él nos dice quién es Dios y cómo se lo puede encontrar; quién es el ser humano y cómo se puede vivir un camino de fraternidad y felicidad. y Dios sigue enviándonos signos también a través de las personas, de los acontecimientos, de su Palabra …
Es Adviento: ¿hay algo que me impide ver los signos de Dios? Voy a empezar encendiendo la primera vela de Adviento: será la luz de mi alegría y mi sonrisa ofrecida a todos como un regalo.
• Recopilación de folletos de Adviento, hecho por Yolanda Flores de Zamora


















Deja un Comentario